A la caza y captura de la pensión extranjera

En los últimos días muchos contribuyentes están disfrutando de la “agradable sorpresa” de recibir una carta de la Agencia Tributaria en la que les comunica que ha tenido conocimiento de que están percibiendo pensiones procedentes del extranjero que no han sido declaradas correctamente.

Dadas las circunstancias del colectivo social afectado (que suenen las palmas como agradecimiento), la Disposición adicional única de la ley 26/2014, de 27 de noviembre, aprobó dos medidas excepcionales:

1. Con el objeto de facilitar la regularización voluntaria de estas situaciones, se aprueba un plazo extraordinario que finaliza el próximo 30 de junio de 2015, durante el cual se podrán presentar declaraciones del IRPF de los periodos no prescritos a 1 de enero de 2015, incluyendo de forma correcta las pensiones percibidas, salvo que no resulte obligado a presentar declaración.

2. Por otro lado, se establece la condonación de las sanciones, recargos o intereses girados como consecuencia de las regularizaciones realizadas por la Agencia Tributaria o espontáneamente por los contribuyentes.

La presentación de las declaraciones complementarias de los últimos 4 ejercicios antes del 30 de junio de 2015, acompañada del pago de la cuota tributaria correspondiente, evitará la exigencia de recargos, intereses o sanciones. Que los aludidos pasen por caja, por favor.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Un caso concreto

Un cliente pasó por el despacho hace unos días con una de estas cartas, y tras la consulta ante Hacienda, la recomendación era muy simple: Presentar declaración complementaria de cada ejercicio, incluyendo como rendimientos del trabajo el importe de las pensiones percibidas, y abonar como cuota la diferencia entre el resultado original y el resultado final tras la inclusión de los “nuevos” rendimientos.

En el caso concreto de nuestro cliente, recibe una pensión de Canadá que no llega a los 40 euros mensuales (unos 450 euros anuales), de los cuales la entidad bancaria que le gestiona el ingreso se queda una comisión que ronda el 25 % del importe. Incluyendo los ingresos de la pensión extranjera correspondientes al ejercicio 2013 nos sale una declaración complementaria de unos 150 euros, que habrá que multiplicar por 4 ejercicios, y a los que habría que sumar nuestros honorarios por la confección y presentación de las declaraciones. ¡Casi na!

 

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