El insoportable impuesto de la plusvalía

 

El impuesto de plusvalía es insoportable para los ciudadanos. El afán recaudador de los ayuntamientos tras los excesos de los últimos años ha disparado “hasta el infinito y más allá” las liquidaciones por el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, uno de los impuestos más desconocidos para el contribuyente, que grava el incremento del valor que ha experimentado el suelo durante el tiempo que una persona ha sido propietaria de un piso, un local o un solar, y se liquida ante el ayuntamiento cuando se transmite la propiedad, como sucede en los casos de compraventa, herencia, donación, dación en pago o permuta.

Durante muchos años cuando alguien vendía su casa calculaba la ganancia patrimonial obtenida por la venta del inmueble, que debía autoliquidarse en la declaración de la renta del ejercicio en que se producía la transmisión (IRPF), y el impuesto de plusvalía que se pagaba en el ayuntamiento pasaba casi desapercibido. Además no se calculaba sobre el beneficio en la venta del inmueble, sino sobre el valor catastral de la vivienda y el número de años que había tenido en propiedad el inmueble.

La formula dela plusvalia

Y cuando llegó la crisis y estalló la burbuja inmobiliaria desaparecieron las ganancias patrimoniales. Mucha gente se vio obligada a vender o “malvender” su vivienda, incluso a precios más bajos que su valor de adquisición, y por lo tanto, en miles y miles de transmisiones de inmuebles dejaron de declararse las ganancias patrimoniales, porque no las había. Sin embargo, el impuesto de plusvalía seguía siendo una molestia. El impuesto municipal sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana no atendía a los precios de compra y venta del inmueble, sino a los valores catastrales del inmueble. El valor catastral de un inmueble es la suma de dos valores: el valor del suelo y el valor de la construcción.

Fue entonces cuando mucha gente empezó a preguntarse: ¿Cómo es posible que se haya incrementado el valor del suelo de mi piso cuando he tenido que venderlo por debajo de su valor de adquisición? En varios tribunales los jueces están dando la razón a los contribuyentes que lo reclaman.

El estrangulamiento definitivo

En el año 2012 se produjo el estrangulamiento definitivo del contribuyente. A partir del 1 de enero de 2012 desapareció una bonificación de la cuota del 60 % que afectaba a todos los contribuyentes con inmuebles cuyo valor catastral del suelo fuera superior a 20.000 euros (con suelos de valoración inferior a los 20.000 euros la bonificación ascendía hasta el 95%), y a partir del 1 de enero de 2013 comenzaba a aplicarse la revisión de la valoración catastral de los inmuebles con subidas impresionantes, y especialmente de los valores del suelo, que son los que se utilizan en los cálculos del impuesto. En uno de los ejemplos que aportamos, el incremento del valor de suelo era cercano al 80 % de subida. Si de un año a otro nos encontramos con que desaparece la bonificación del 60 % sobre una base imponible del valor del suelo que llega a incrementarse un 80% ¿Qué sucede? Uno, que con semejante incremento, ya casi nadie tiene un inmueble con un valor del suelo menor a 20.000 euros (Y por si acaso la bonificación del 95 % se reduce al 50%), y Dos, que todo el mundo tiene que pagar un “burrada” cuando se produce el hecho imponible del impuesto, que no solo es compraventa del inmueble, sino también la permuta, la dación en pago, la donación, la aceptación de herencia o la expropiación forzosa, es decir, que la plusvalía se origina no solo por la voluntad del contribuyente, sino también contra la voluntad del contribuyente, que evidentemente no desea que se muera su marido, que el banco se quede con su casa por no poder pagar la hipoteca o que la administración le expropie un terrero para hacer una carretera.

A primeros de 2015 el Ayuntamiento de Zaragoza se negaba a realizar una revisión del impuesto a pesar de que este artículo del Heraldo anunciaba que “Casi el 70 % de las plusvalías que se pagan por herencias no tienen bonificación”. Hasta 2014 casi el 100 % de las herencias se quedaba sin bonificación. Sin embargo, es cierto, en 2014 y en 2015, que como ya sabemos es tiempo de cita electoral, se ha empezado a rebajar el impuesto para herencias solo en el caso de la vivienda habitual del contribuyente o en un local de negocio, con rebajas en la cuota de hasta el 75 % para inmuebles con un valor del suelo que no supere los 70.000 euros de valoración, que parece una cifra cualquiera pero no lo es, y lo digo porque mirando las nuevas valoraciones de inmuebles comentados en este artículo ningún inmueble se hubiera podido acoger a estas bonificaciones. Todos los revisados superan por poco los 70.000 euros, con lo que ya no pueden ser objeto de ninguna bonificación.

Otra de las modificaciones recientes es la exención de la plusvalía generada por la dación en pago del inmueble cumpliéndose las requisitos de la norma, porque resultaba humillante que el banco se quedara con tu casa por no poder pagarla y que encima el ayuntamiento te quisiera cobrar la plusvalía de la operación bancaria.

Hace unos días (19/04/2015) se publicada en Heraldo de Aragón este artículo con el titular: Los ingresos por la plusvalía se disparan un 34 % en el primer trimestre tras batir records en 2014. El vicealcalde de la ciudad, Fernando Gimeno, recordaba que “los valores catastrales no han cambiado en 2015”. Menos mal, señor, y gracias. Especialmente llamativo resulta el gráfico sobre la evolución de la recaudación por plusvalía en Zaragoza, donde el despegue a partir del 2012 es simplemente espectacular.

ARTICULO PLUSVALIA En Zaragoza, la normativa sobre la plusvalía viene reflejada en la ordenanza nº 9 de las ordenanzas municipales. En este reportaje hablamos del impuesto de plusvalía en la ciudad de Zaragoza, porque son los ayuntamientos quienes regulan y matizan este impuesto, pero en casi todos los municipios importantes de España aplican las mismas bonificaciones y las mismas bases imponibles, como se puede comprobar en este artículo que habla sobre Madrid

Aquí las pruebas

Antonio perdió a su madre en 2011. Cuando se hizo la aceptación de herencia hubo que liquidar el 50 % (ya que su padre mantenía la propiedad del otro 50%) de un piso. La plusvalía del 50 % del piso costó 1.540,96 €, que no es poca cosa. El recibo de contribución del inmueble indicaba que el valor del suelo ascendía a 42.804,73 €. Menos de tres años después, en 2014, Antonio perdió a su padre, y tuvo que volver a pagar la plusvalía por el otro 50 % del piso. Ahora el susto fue mayúsculo. Se había perdido la bonificación del 60 % de la cuota y, tras la revisión catastral, el suelo del inmueble había pasado de un valor de 42.804,73 € hasta los 79.080,64 €, casi un 80 % de subida, mientras que el valor de la construcción apenas se había incrementado. Pero como el cálculo del impuesto se realiza con el valor del suelo como punto de partida, la plusvalía se elevó hasta los 7.117,61 €. Una locura inesperada.

Suelo 2011

 

Plusvalia 2011Valor suelo 2014Plusvalia piso 2014

 

 

 

 

 

La plusvalía de las viudas

Especialmente sangrante resulta la conocida como plusvalía de las viudas, que son aquellos casos en los que muere el marido, y la mujer tiene que liquidar el 50 % de la plusvalía por heredar la parte de su marido, y además de tener que pagar un pastón que no tiene por un piso que ya es suyo, muchas veces pierde la pensión de jubilación del marido, y ella consigue la pensión de viudedad con una importante reducción con respecto a la pensión que antes cobraba su marido. Un desastre, vamos, que además no tiene solución. De hecho, varias viudas han tenido que poner el piso en venta para poder atender el pago de la plusvalía. Mientras, el vicealcalde de la ciudad, Fernando Gimeno, dice que “es una suerte pagarla”

La mancha sin bonificaciones

Con los valores revisados para este reportaje, la práctica mayoría de los pisos de la zona centro, Gran Vía, Romareda y Gómez Laguna no tendrían derecho a bonificación, porque el valor catastral del suelo superaría los 70.000 euros. Es como una gran mancha en medio de la ciudad que quedaría sin bonificaciones por la revalorizaciones de los valores catastrales. En San José, Delicias o La Almozara es posible que pudieran aplicarse bonificaciones, pero solo para la vivienda habitual o locales con actividad económica.

En la zona centro la plusvalía resulta escandalosa. Un piso de 150 metros en el Paseo Sagasta produce una plusvalía de más de 31.000 euros y obligó a nuestros clientes a poner la casa en venta para satisfacer el impuesto.

Plusvalia Sagasta

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